Prometeo 2026

INFECCIONES EN EL PACIENTE TRASPLANTADO RENAL

27 y 28 de noviembre de 2026. Hotel Canopy by Hilton Castellana, Madrid

Proyecto Prometeo 3

Los resultados en el trasplante renal están ligados a un equilibrio precario entre la prevención del rechazo del injerto y el control de las complicaciones infecciosas. La instauración de regímenes de inmunosupresión farmacológica induce un estado de inmunodeficiencia secundaria que altera la vigilancia inmunológica del huésped. Esta vulnerabilidad inmunológica no solo predispone a la reactivación de patógenos latentes, sino que también incrementa la susceptibilidad ante microorganismos oportunistas y patógenos de adquisición comunitaria o nosocomial. La relevancia de las infecciones en este contexto es múltiple. En primer lugar, constituyen una de las principales causas de morbimortalidad durante el primer año postrasplante. Desde una perspectiva fisiopatológica, el proceso infeccioso puede desencadenar una respuesta inflamatoria sistémica que compromete la viabilidad del parénquima renal, ya sea mediante nefrotoxicidad directa (como en la nefropatía por virus BK) o a través de la estimulación de la respuesta aloinmune, aumentando el riesgo de rechazo. Asimismo, la epidemiología de estas infecciones suele seguir un patrón cronológico bien definido. En la fase postquirúrgica inmediata, predominan las infecciones bacterianas y fúngicas relacionadas con el acto quirúrgico. Posteriormente, en el periodo de máxima inmunosupresión (entre el primer y sexto mes), emergen virus oportunistas como el Citomegalovirus (CMV) y el virus BK, cuya replicación sistémica se asocia con efectos inmunomoduladores que favorecen otras coinfecciones y la disfunción crónica del injerto. Finalmente, la aparición de cepas bacterianas multirresistentes (BMR) en el ámbito hospitalario añade mayor complejidad al manejo terapéutico, limitando las opciones antimicrobianas y exigiendo una farmacovigilancia estrecha para evitar interacciones medicamentosas con los inmunosupresores.


En la edición Prometeo 2017 revisamos el tópico sobreinmunosupresión e infecciones oportunistas y definimos expertos y grupos que revisaron las evidencias clínicas sobre infecciones multirresistentes en el trasplante renal, la monitorización de la respuesta inmune y la sobreinmunosupresión, y la infección por el virus del polioma BK. Como en otras áreas del trasplante renal, los conocimientos y las herramientas disponibles han sufrido cambios muy relevantes en esta última década que se han implementado de forma no uniforme en las distintas unidades de trasplante renal de nuestro país.

Por ello, proponemos para la edición del proyecto Prometeo 2026 retomar el tema de las infecciones centrándonos en tres aspectos:

1. Profilaxis y tratamiento de la infección del tracto urinario. La infección del tracto urinario (ITU) es la complicación infecciosa más frecuente en el trasplante renal, afectando principalmente durante el primer año postrasplante. Su etiología suele ser bacteriana, con una alta prevalencia de microorganismos multirresistentes que complican el manejo terapéutico convencional. Factores como el cateterismo ureteral, la manipulación urológica y la inmunosupresión farmacológica incrementan significativamente el riesgo de bacteriuria y pielonefritis del injerto. Esta patología no solo eleva la morbilidad del receptor, sino que puede comprometer la función renal a largo plazo y predisponer al rechazo agudo. Por ello, el cribado sistemático y el tratamiento precoz son determinantes para preservar la supervivencia del órgano trasplantado.

2. Análisis de novedades y nuevas recomendaciones en la prevención y tratamiento de la infección por citomegalovirus. La infección por CMV debido a sus efectos directos e indirectos sigue siendo un aspecto muy relevante durante el seguimiento del paciente trasplantado renal, especialmente durante los primeros meses tras el trasplante. El valganciclovir oral es el tratamiento estándar para casos leves o moderados y el ganciclovir intravenoso se reserva para infecciones graves con afectación tisular (colitis, neumonitis) o problemas de absorción intestinal. Sin embargo, para los casos refractarios, resistentes, o con eventos adversos asociados al tratamiento convencional contamos con un nuevo fármaco de segunda línea como maribavir. Asimismo, valganciclovir sigue siendo el fármaco de elección para la profilaxis en el paciente de alto riesgo (D+/R-), pero nuevos tratamientos como letermovir se asocian a menor toxicidad hematológica, y mejoras de eficacia y seguridad del tratamiento en receptores con bajo FG. Por último, la monitorización de la inmunidad celular frente a CMV, emerge como un instrumento imprescindible en la toma de decisiones de prevención y tratamiento frente al CMV en nuestros pacientes.

3. Pautas de inmunosupresión e instrumentos de monitorización y predicción del riesgo de infección postrasplante. La inmunosupresión asocia un riesgo genérico de infección, pero diferentes fármacos o pautas tienen riesgos específicos cuyo conocimiento permite un mejor manejo del paciente. Adicionalmente, durante los últimos años se han propuesto diversas herramientas para monitorizar la carga inmunosupresora que pueden facilitar un tratamiento personalizado de nuestros pacientes. Entre ellas, los ensayos de inmunidad celular que miden la respuesta de las células T frente a patógenos específicos, la monitorización del Torque Teno Virus (TTV) como biomarcador de inmunosupresión y el Inmunobiograma (IMBG) como una herramienta de medicina personalizada diseñada para valorar la respuesta a los distintos inmunosupresores. A estas herramientas se suma la constante publicación de nuevos biomarcadores con la promesa de proporcionar instrumentos de monitorización (marcadores de función tímica o de activación de célula T, entre otros).

Acceso a su cuenta

Organiza

Con la colaboración de